La máquina del tiempo

14 marzo, 2010

Este es un artista verdaderamente sensible. Utiliza la cámara de una manera realmente mágica. Hiroshi Sugimoto (Tokio 1948) es un fotógrafo japonés que habla de la ciencia y de la naturaleza, del espacio, del tiempo, de la vida y la muerte. Sus imágenes te sumergen en un mundo onírico, casi irreal, de un romanticismo muy sutil y sugerente. Sus obras transmiten quietud y tranquilidad. Estas fotografías no son instantáneas pues para poder captar el paso del tiempo, Sugimoto, trabaja habitualmente con exposiciones de larga duración. Lo comprobamos en su serie “Seascapes” donde representa horizontes marinos con una composición muy simple pero cuidadosamente estudiada que pueden recordar a las pnturas de Mark rothko. Otra serie muy interesante es “Theatres” donde fotografía salas de cine vacías con la proyección como única iluminación y dejando el obturador abierto durante toda la película. Es como si capturara el tiempo en su réflex. Todavía más simple e igual de interesante son otras fotos que hace con edificios de fondo desenfocados pues pretende fotografiar el vacío, el espacio entre la cámara y ese fondo. No sé a vosotros pero a mí me parecen obras de gran contenido y valor conceptual. Os pongo unas fotillos a ver que pasa. Esta es su web

Maurizio Cattelan

2 marzo, 2010

Entradas como estas tienen que ver  con mi vida y con mi obra pues son artistas que sin duda influyen en el resultado de mi trabajo. Maurizio Cattelan (Padua 1960) es un artista italiano autodidacta, cuya obra tiene como medio de expresión la escultura y la performance. Es el tipo de artista que a mí personalmente me mola; trasgresor, cañero y con sentido del humor. Como muchos otros artistas, tiene en el punto de mira a los símbolos establecidos, ya sean políticos, religiosos o artísticos. Entre muchas otras obras, Cattelan coloca en la puerta del MOMA a un tipo disfrazado de Picasso dando la bienvenida a los visitantes del museo a modo de mascota cabezuda de Disneyland, una escultura hiperrealista de Hitler rezando arrodillado, o al Papa Juan Pablo II que en paz descanse, derribado por un meteorito. Otra de sus intervenciones sonadas tuvo lugar en 1999 en la galería Anthony d´Offay, donde instaló una réplica del monumento Mail Lin de Washington, en la que sustituyó los nombres de las víctimas de la guerra de Vietnam por las derrotas de la selección inglesa de fútbol. Este irreverente artista pasó por Sevilla hace unos años y dejó huella. Fue en la BIACS. Colocó una serie de niños que al parecer eran autorretratos escultóricos, ahorcados por el jardín del Monasterio de la Cartuja, esto supuso un escándalo en nuestra conservadora ciudad. Una ciudad que es famosa por llevar a cabo la “performance” más larga creo de todo occidente, en la que se tortura hasta la muerte a Jesucristo.

Proyecto ADN

2 marzo, 2010

La idea de esta obra era buscar un elemento que me identificara objetivamente, de la forma más pura posible. Trataba de hablar también del proceso de regeneración corporal,siempre presente en mi obra, de esos diez años de duración máxima de las células. El responsable de que el cuerpo mantenga la “misma forma” es el código genético, el ADN, la información que define la forma de mi cuerpo.Voluntariamente podemos cambiar la forma de nuestro cuerpo, el pelo, la piel, la cara, el color de los ojos, el sexo, incluso la identidad. Podemos cambiar nuestra identidad social; trabajo, estilo de vida. Marqué como objetivo el conseguir una imagen que generara mi propio ADN, esa información que se mantiene inalterable. Con la intención de repetir la operación diez años después, cuando mi cuerpo haya renovado, regenerado todas sus células, manteniendo el código genético idéntico. Conseguí esta imagen en el proceso del análisis de mis células sanguíneas (del cual conservo el documento de mi consentimiento para su realización sellado por el laboratorio de biología molecular del Hospital Virgen Macarena) llamado PCR. Veo en esta obra una manera de recalcar mis ideas sobre la existencia reducida a la carne. Sin embargo es la primera vez que desarrollo una obra inmaterial pues, la imagen no pienso imprimirla ni materializarla de ninguna forma. No lo creo necesario para este tipo de obras.

Para terminar decir que esta es la obra en la menos he intervenido con mis manos, sin embargo, me identifica tanto o más que mis pinturas.

Imagen resultante del análisis genético para Proyecto ADN

En esta serie, predomina la figura “humana” y uso comillas porque la represento de una manera muy peculiar. Mi idea es plasmar la imagen del cuerpo humano sin ir más allá del cuerpo. Considero el cuerpo humano (y la vida humana) como un trozo de carne, como un simple receptáculo de vísceras. Para decir esto, me remito al principio de la generación del cuerpo como materia orgánica.

El cuerpo humano, al igual que todo en la naturaleza, está sujeto a un ciclo en constante movimiento y equilibrio. Todas las células del cuerpo se regeneran una y otra vez, mueren y son sustituidas por otras nuevas. Las células óseas son las que más tardan en regenerarse, unos diez años, lo que quiere decir que yo, hace diez años como máximo, era una cosa distinta a la que soy ahora, y dentro de otros diez seré otra. Eso es una cosa que me fascina y casi me obsesiona (en el buen sentido de la palabra) por eso trabajo sobre el tema.
Pero, ¿de dónde sale esa materia? Obviamente de los alimentos que ingerimos, y es por eso que los uso como cuerpo en mis obras, mayormente productos cárnicos pues se acercan más al cuerpo humano.
Represento la carne tal y como se vende en la carnicería o en el supermercado, porque la represento como objeto de consumo. Es curioso contemplar colgados o yacientes en el refrigerador los cuerpos sin vida pero que al ser asimilados por nuestros cuerpos pasan a ser parte de otro organismo vivo, es este el ciclo del que hablaba.
A parte de esa interpretación del cuerpo, en mi obra doy mi opinión también sobre la imposición de una identidad creada por las marcas y difundidas por la publicidad y los medios de masas. Crean unos iconos de moda que convierten en modelos a seguir. Represento iconos comerciales como símbolos de estas imposiciones, como estandartes de ese poder de crear necesidades .
Ya mirando los cuadros observamos el personaje principal que es siempre un trozo de carne. Esta carne es representada tal y como es presentada para su venta. Para dotarla de vida (humana) hago un montaje e incorporo una boca (mi boca). Elijo la boca porque es la parte del cuerpo por donde adquirimos ese alimento que sirve para regenerar el cuerpo. A la vez de dotar al personaje de una actitud que denota cierta rabia, rabia contra el sistema.
Así que el proceso consiste básicamente en comprar la carne, hacer una sesión fotográfica, un montaje infográfico y finalmente pintar sobre el lienzo.
Los fondos de esta serie son de color naranja fluorescente. Es un color muy artificial. Me parece apropiado porque hablo de la deshumanización de las personas, también porque busco el impacto visual, intento que el cuadro no pase desapercibido. Quiero atrapar visualmente al espectador, ser una especie de intruso en su percepción tal y como hacen los anuncios publicitarios. Creo que estos fondos crean una intranquilidad al contemplar la obra que me interesa.
Los logotipos están transferidos desde fotocopias o ploteados digitales. Esta forma de representación es fría e industrial, quiero crear un contraste entre artificial-natural, entre orgánico-inorgánico. Todo este conjunto de elementos configuran la imagen que busco.
Toda la comida que fotografío después me la como. De esta forma también entra en ese ciclo de regeneración con mi propio cuerpo, entra dentro de ese equilibrio natural.

Serie “Broker”

22 febrero, 2010

Estas dos obras son parte de una mini serie de tres que realicé allá por el año 2004. Una de las tres fue destruida. Estas son las dos restantes. Ambas tienen elementos reales añadidos, la primera un anzuelo que penetra en la tabla sobre la que está pintada y la otra correas de cuero a modo de riendas de caballo.